Efesios 4:4-6
Jesús conocía la importancia de la unidad en la iglesia y en la vida personal de los creyentes. En una de sus últimas oraciones registradas, Jesús oró tres veces pidiendo la unidad entre los creyentes (Jn. 17:11, 21, 22).
En el pasaje de hoy, Pablo enseña que hay varios aspectos en cuanto a nuestra unidad como creyentes:
• Un cuerpo. Dios adopta a todos los creyentes en Su familia, sin tener en cuenta su raza, sexo o denominación. La fe en Jesús es lo único que importa. Todo lo que divide a los cristianos carece de importancia (Gá. 3:28).
• Un espíritu. En todos los cristianos mora el Espíritu Santo. Somos diferentes por fuera, pero por dentro todos tenemos la tercera persona de la Trinidad dándonos poder y guiándonos.
• Una esperanza. Como creyentes, tenemos una misma esperanza: el regreso de Jesucristo y la vida futura con Él en el cielo.
• Un Señor. El señorío de Jesús se extiende a todos. Debemos reconocer y someternos a Su autoridad en todas las áreas.
• Una fe. Los creyentes están unidos en una sola fe, fundamentada en varias verdades básicas: Nacido de una virgen, Jesús vivió una vida inmaculada, murió en lugar nuestro, resucitó de los muertos, ascendió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios. La reconciliación con Dios sólo es posible por medio de la fe, por la obra de salvación de Jesucristo. No podemos hacer nada para ganar nuestra salvación.
Al aprender a ver lo que tenemos en común, nos resultará más fácil pasar por alto nuestras diferencias. Cuando las personas vean nuestra unidad, estarán listas para escuchar la buena nueva de que Dios ofrece la manera de tener paz con Él y con los demás.
La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz.
Romanos 13:12
Sin importar cual sea la condición de su matrimonio, oremos para que se pueda mantener sólido y que no se destruya por el enemigo.
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